El debate electoral suspende en sonido, entre otras muchas cosas

¿Qué hiciste anoche? Escuchar el debate con auriculares… durante 6 horas…

Puedo decir que soy uno de los pocos españoles que anoche escuchó el debate con auriculares. Y casi podría asegurar que soy el único que ha pasado las últimas seis horas analizándolo atentamente. No, no es una cuestión política lo que me mueve a esta locura… A diferencia de todos los periodistas que se habrán pasado la noche en vigilia, sacando conclusiones del encuentro, yo me he centrado en lo que me apasiona, la calidad de sonido. No sé si es que vivimos en un país diferente o que yo espero mucho de la tecnología, por el hecho de vivir en el siglo XXI pero, en mi humilde opinión, a nivel sonoro, el debate dejó mucho que desear y podemos decir ya que el debate electoral del 13 J tuvo una mala calidad de sonido. El debate electoral suspende en sonido.

La importancia del sonido en el debate

Por mucho que algunos se empeñen en analizar el lenguaje no verbal de los candidatos, en busca de algún mensaje oculto que no hayamos descubierto ya, lo cierto es que en un debate electoral, lo más importante es lo que se dice con palabras, es decir, que lo más importante de un debate, aunque no queramos reconocerlo, es el sonido. ¿Servirían de algo las imágenes mudas de los ponentes moviendo los labios y gesticulando? Estoy seguro de que no nos descubrirían nada de lo que ya conocemos en cada uno. Sin embargo, ¿cuántas personas siguieron el debate por la radio? Miles de ellas. Bien, pues ahí está la respuesta. La parte más importante del mensaje en el debate de ayer se transmitió a través del sonido. Se esforzaron en construir un plató exclusivo para el encuentro, diseñaron una buena estructura de intervenciones, pero el aspecto más descuidado en el debate fue toda la parte sonora. Es por eso que digo que el debate electoral suspende en sonido.

Mis respetos hacia los técnicos de sonido

Antes de entrar en materia quiero presentar mis respetos a los técnicos encargados de sonorizar el debate. Sé lo que es ser técnico de sonido y comprendo que aunque uno ponga de su parte, no todo depende de nosotros. Desgraciadamente el trabajo de un técnico de sonido se ve afectado constantemente por el entorno: el tiempo, las presiones, las limitaciones de presupuesto… Creo que es una dolencia común entre los profesionales de la comunicación vivir con el pesar de saber que podríamos llegar a ser aún mejores profesionales de lo que nos dejan las circunstancias. Las prisas, la falta de dinero o un jefe superior poco implicado pueden suponer a veces un techo para nuestra capacidad de hacer las cosas mucho mejor de lo que acostumbra a ver la gente. Por ello, entiendo que el resultado con la sonorización en el debate del 13J puede no haber sido voluntad de los técnicos que la llevaron a cabo.

Los micrófonos no eran los adecuados

Está claro que en televisión no podemos usar los mismos micrófonos que en un medio sonoro. En la radio siempre hemos gozado de una intimidad que nos ha permitido poner encima de la mesa los mejores micrófonos, sin importar el tamaño o la estética.

Sin embargo, en televisión es distinto. Siempre he dicho que un medio audiovisual es mucho más complejo en comparación con el valor comunicativo que aporta. Al ser televisión, los participantes en el evento deben ser microfonados con dispositivos muy discretos. Comprendo que en la mayoría de ocasiones se opte por el micrófono lavalier, de solapa, con todos los inconvenientes técnicos que tienen estos micrófonos…

Pero éste era un evento especial. Era el gran debate electoral. Se trataba de un evento único, crucial para el rumbo político de un país, donde prevalecía la calidad de sonido por encima de todo, para entender bien a los candidatos. En mi opinión no era tan importante la ropa, ni los periodistas que mediaban, ni la forma del plató, como la calidad de sonido, para entender cada palabra de los candidatos. Lo importante era lo que tenían que decir y que nosotros les entendiéramos.

El entorno hostil para los micrófonos en televisión

Hay lugares que se consideran hostiles para un micrófono. Un entorno hostil no tiene por qué ser la selva, sino cualquier lugar donde el micrófono se vea afectado por el entorno, es decir, escenarios donde es más difícil obtener una calidad de sonido óptima. También puede ser cualquier lugar en el que tengamos cierta incertidumbre sobre lo que va a pasar. Lugares ruidosos, con viento, eventos donde el presentador tenga que moverse mucho, o sencillamente lugares en exteriores. En cualquiera de estos casos es recomendable prescindir de los micrófonos de solapa y usar micrófonos menos sensibles y más prácticos. Por ejemplo, micrófonos de diadema o sencillamente un micrófono de mano.

Entonces, ¿el debate electoral era un entorno hostil?

Muchos dirían, no exento de cierto sarcasmo, que políticamente sí, pero a nivel sonoro también. El debate electoral no se celebró en un plató controlado, sino en IFEMA, un lugar del que nadie conocía sus características acústicas exactas y eso, para los técnicos de sonido representaba cierta incertidumbre. El plató del debate electoral se construyó exclusivamente para la ocasión. Es más, por el hecho de tratarse de un pabellón y por que otros debates ya se celebraron allí, se podía prever la fuerte reberverancia que tendrían las voces de los candidatos. No obstante, es probable que el equipo de sonido que grabó el debate anterior, no fuera el mismo que en el debate 13J, por lo que para ellos este nuevo escenario debía ser algo desconocido.

Por muchas pruebas que hagas, si en los ensayos no reproduces las circunstancias exactas en las que se va a celebrar el evento, es difícil saber a qué te enfrentas. Es más, aún habiéndolo probado, a veces también fallan después, a la hora de la verdad. A mí me ha pasado. He probado un sistema de microfonía tres horas antes del evento y luego, llegado su momento, algo falla. Nadie se salva de que le pase algo así. Por tanto, podemos considerar el plató del debate electoral un entorno hostil, donde no sabemos exactamente con qué condiciones acústicas nos vamos a encontrar y tales circunstancias pedían unos modelos de micrófono concretos.

Yo hubiera elegido micrófonos de diadema

En estas circunstancias, donde el mensaje sonoro es lo más importante, yo hubiera elegido micrófonos de diadema. Sí, lo sé, son menos elegantes, llaman más la atención… pero insisto, en un debate electoral, donde vamos a escuchar los mensajes más intensos del próximo presidente del país, la calidad de sonido y la inteligibilidad de sus palabras debe ser incuestionable. ¡Qué mas da que tengan una microcápsula en la mejilla! A lo largo del año vemos muchas galas de televisión, donde la imagen y estética es aún más importante, y donde los profesionales llevan micrófonos de diadema, sin desmerecer en absoluto su atuendo, ni la puesta en escena. Pensemos en esos vestidos imposibles de algunas presentadoras en las galas de nochevieja. A veces, más que vestidos, son pequeños parches de tela donde es difícil disimular un micrófono de solapa y en ese caso van con micrófono de diadema. En ese tipo de retransmisiones, aunque el hombre lleve smoking, muy adecuado para un micrófono de solapa, igual llevan un micrófono de diadema. Ya no es un dispositivo extraño, los espectadores estamos acostumbrados a ellos.

Los micrófonos de diadema

Bien es cierto que los micrófonos de diadema suelen usarse en entornos hostiles para el sonido, como por ejemplo en exteriores, donde hay viento, o bien en galas donde los presentadores tienen que moverse mucho o quizá van a protagonizar escenas de acción en directo.

el debate electoral suspende en sonido

Presentadores vestidos de gala y con micrófonos de diadema, sin desmerecer el atuendo para la ocasión.

La ventaja de los micrófonos de diadema es que permanecen pegados a la cara, guarecidos del viento y se mantienen siempre la misma distancia de la boca, haga lo que haga el presentador. El inconveniente es que son más difíciles de instalar y, como hemos dicho, quedan pegados en la cara del presentador, a la vista de la cámara.

Creo que en el fondo, ante una acústica tan mala como un pabellón de IFEMA, se hacía completamente necesario el uso de estos micrófonos.

Sin embargo, se usaron micrófonos de solapa y esta decisión tuvo sus consecuencias.

Los micrófonos de solapa

Los micrófonos lavalier o de solapa, por el contrario, son discretos y tienen la gracia de poder ocultarse en cualquier lugar de la ropa. El inconveniente es que casi siempre están muy distantes de la boca del ponente y la voz puede perder presencia cuando la persona que lo lleva gira la cabeza a un lado o a otro.

Por otra parte, estamos hablando de televisión y los profesionales de la imagen suelen gesticular, así que es muy habitual que los micrófonos de solapa se lleven más de un golpe con las propias manos del interlocutor. También se ha visto cómo los micrófonos lavalier se salen de su sitio con cualquier movimiento brusco.

Los micrófonos de solapa no son baratos

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DPA 4080 usado en los informativos de Antena 3

Los micrófonos de solapa que se usan en televisión no son ni mucho menos un juguete. Hablamos de auténticos logros de la tecnología encapsulados en miniaturas. Según Panora Audiovisual, en marzo de 2011 Antena 3 decidió sonorizar sus informativos con los DPA 4080, un modelo de micrófono lavalier en el que sólo la cápsula cuesta casi quinientos euros. Podemos decir que una petaca emisora podría costar otro tanto y una cantidad parecida para el receptor. Son micrófonos que han tenido muy buena aceptación en el mundo de la televisión profesional y podría decir, según deduzco por su estética característica, que su uso se ha extendido a muchos otros equipos de producción en televisión, especialmente en España.

Es un fenómeno parecido a lo que pasó con el Sennheiser MD-421 en las radios españolas en los años ochenta. Y lo mismo con el modelo MD-441 desde finales de los noventa.

Los micrófonos de solapa son micrófonos caros, profesionales y no deberían fallar, pero esto aún sigue siendo la fantasía de cualquier técnico de sonido. Los micrófonos profesionales, aunque menos, igualmente fallan.

Atrás quedaron los días en los que un técnico de sonido se arriesgaba con un único micrófono de solapa, por bueno que fuera. Hoy en día, para eventos importantes, donde la credibilidad y la fiabilidad de lo que dice el ponente es crucial (en los informativos, por ejemplo), los técnicos montan dos micrófonos paralelos e independientes sobre la misma pinza o en pinzas separadas. Cada uno tiene su petaca emisora y su receptor. Son circuitos completamente independientes. Si fallase un micrófono, el sonido no se cortaría, es más, si el compresor está bien ajustado, ni siquiera debería notarse el fallo en el otro lado del televisor.

Algunos dicen que aumenta la señal de ruido, pero esto no debería ser así, porque al haber dos micrófonos tenemos el doble de señal, con lo que la ganancia debería deducirse a la mitad. La relación señal ruido debería ser la misma.

Los micrófonos en el debate

Cada uno de los candidatos del debate estaba microfonado con dos lavalier. Cada micrófono estaba pinzado en una solapa distinta de la americana que llevaban puesta, excepto en el caso de Pablo Iglesias, que no llevaba chaqueta y se le pusieron las dos pinzas en el centro de la camisa. Por la situación de los micrófonos, (uno a cada lado de la chaqueta) estaba claro que la intención de los técnicos de sonido era que se escuchara bien a los candidatos, aunque estos movieran la cabeza de un lado a otro.

En mi opinión al poner dos micrófonos de solapa, como el que lleva dos pistolas, resultan tan evidentes en televisión que ya puestos hubiera sido mejor uno de diadema. Pero en fin, continuemos con el análisis.

Todas la cadenas de televisión que emitieron el evento tenían un espacio previo con contenido propio. Todos esos espacios se estaban emitiendo desde platós distintos. Esos platós sí que eran entornos conocidos para sus técnicos de sonido porque se trataba de programas de televisión que se hacían  a diario o cada semana. La calidad de sonido de los comentaristas en esos programas de televisión era muy buena, propio de un equipo de técnicos de sonido que tienen controlada la situación. Hasta aquí todo bien.

El plató del debate era un mar de zumbidos y ruido blanco

Al conectar con IFEMA, donde se celebraba el debate, enseguida noté un fuerte zumbido, acompañado de un ruido blanco intenso que nada tiene que ver con una sonorización profesional.

Lo cierto es que el plató estaba adornado con una especie de listones de madera, que por su forma debería haber mejorado un poco la acústica del lugar, pero no fue así. Cuando se producían las ventanas de desconexión notaba especialmente la fatiga acústica por el ruido blanco y el zumbido.

A veces pasa que en los informativos se oye cierta sensación de espacio abierto. Es completamente normal, porque están en grandes naves con varios micrófonos de condensador abiertos al mismo tiempo. La aparición de ruido blanco es inevitable, pero en el debate electoral el umbral de ruido era excesivo. La relación señal ruido era peor que de costumbre. Y precisamente en un debate electoral, en un debate histórico, el sonido debía ser mejor que en cualquier programa de televisión habitual.

El aire acondicionado

Supuse de dónde venía ese ruido. Minutos antes, en los programas de tertulia que daban paso al debate, comentaron que habían puesto el aire acondicionado muy fuerte, para que los candidatos no se sintieran incómodos. Todos los que hemos trabajado con sonido sabemos que uno de nuestros mayores enemigos es el sistema de ventilación. Ese enemigo silencioso, que parece que no existe y luego se hace tan presente en nuestras grabaciones más comprometidas. Además es un enemigo del que no podemos deshacernos. Cuanto más insonorizada es una cabina mucho más necesario se hace un sistema de ventilación y más riesgo hay de que los micrófonos capten el ruido del viento saliendo por los conductos. Es uno de los grandes retos que los ingenieros van solucionando poco a poco.

Entiendo que en IFEMA, donde se celebró el debate, no haya un sistema específico de ventilación para que los conductos de aire sean más silenciosos, porque se trata de un pabellón, no de un plató profesional para emisiones de televisión. De hecho, parte de los conductos de aire estaban muy cerca de los moderadores. De ahí el zumbido que acompañó toda la noche a los candidatos.

El exceso requerido de micrófonos

Por otra parte, hay que entender que el ruido blanco era inevitable. Pensemos que en ese momento había más de quince micrófonos de condensador abiertos al mismo tiempo: dos micrófonos por cada candidato y otros dos (o incluso tres) por cada presentador. Cada micrófono va captando el ambiente, aparte del ruido propio del micrófono y del sistema inalámbrico. Poner tantos micrófonos no era por capricho, sino porque realmente lo requería la ocasión. No podía suceder que alguno de los allí presentes se quedase sin sonido. Puede pasarte en un Gran Hermano, pero no en un debate electoral… aunque a veces piense que el equipo de Gran Hermano tenga mejores recursos para microfonar a los participantes. Insisto, cada persona presente en el escenario, candidatos y periodistas, debían tener varios micrófonos para evitar un problema mayor.

Aire acondicionado más muchos micrófonos… parece que el ruido en este caso era inevitable.

Micrófonos siempre abiertos

El zumbido y el ruido blanco no variaban según intervenían los ponentes, por lo que desde un primer momento empecé a pensar que los micrófonos siempre estaban abiertos, a la espera de que interviniese algún candidato. Cuando he estado en la realización  programas de radio lo primero que me enseñaron fue a no cerrar completamente los micrófonos. Cerrar el micrófono de un invitado es como negarle su derecho a la palabra y en un debate electoral algo así puede tener consecuencias muy graves. Como técnico de sonido podrían acusarme de vetar a algún partido, por ejemplo. Más vale no arriesgarse con estas cosas.

No obstante, en el caso de este debate, había una estructura muy clara y la mayor parte de la emisión estuvo plagada por disertaciones y monólogos sin posibilidad de réplica, por lo que hubiera sido muy sencillo bajar la ganancia de los micrófonos que previsiblemente no estarían en uso. Si acaso, hubiera dejado abiertos los micrófonos de los moderadores, quienes sí podrían irrumpir en todo momento, para gestionar el tiempo de las intervenciones.

Superposición de diálogos

Pienso que un técnico de sonido japonés tiene mejor vida que uno que trabaje en España. Y no es una opinión, está demostrado. Los españoles, los latinos en general, somos de los que más nos interrumpimos a la hora de hablar. Superponemos unas frases a otras y no dejamos apenas que el otro termine. Es habitual escuchar tertulias en radio y televisión donde en varios momentos hablan todos a la vez. Y cuando esto pasa no se entiende nada, pero no parece importarnos, seguimos haciéndolo.

El debate electoral no fue una excepción y aunque había intervenciones pactadas para que todos los candidatos efectuaran sus intervenciones sin interrupción (antes de entrar en el debate de verdad), no pudieron evitar replicar en alguna ocasión. Eso dificultó que el mensaje de algunos de los presentes se entendiese completamente.

El susurro del silencio

Al tener los micrófonos abiertos se oyó hasta el susurro de los que estaban callados. En algún momento, mientras algún candidato hacía su exposición, los periodistas que moderaban el debate llegaron a intercambiarse algo de información, susurrando de la manera más sutil posible, pero parece ser que los tres micrófonos que llevaba cada moderador estaban abiertos también, por lo que hasta el mínimo susurro se convirtió en ruidos que interfirieron en algunas intervenciones.

La maldita bandeja del camarero

Estaba sonorizado lo que no debía…

El plató donde se celebró el debate electoral estaba mejor sonorizado que cualquier otro proyecto audiovisual que haya conocido nunca. Y lo he dicho bien, lo que estaba sonorizado era el plató, no sólo los ponentes. Entre todos los presentes pude contar un total de 17 micrófonos de condensador. 2 por cada candidato y 3 por cada periodista.

Con 17 micrófonos de condensador abiertos en una sala no sólo se oía el zumbido del aire acondicionado, sino cualquier otra cosa que sucediese. Y sucedió. Durante una de las intervenciones de Mariano Rajoy se oyó lo que parecía un golpe seco de algo metálico. La primera imagen mental que me vino a la cabeza fue el cierre de una puerta de metal. Pero parece ser que a un camarero del catering se le cayó una bandeja al suelo. No hay problema, es normal, esas cosas pasan… pero con una sonorización algo mejor probablemente no se hubiera oído o no se hubiera oído tanto.

¿Quién sonaba mejor en el debate?

En estas circunstancias, donde la calidad de sonido no juega un papel a nuestro favor, se nota más que nunca quién tiene mejores habilidades de locución.

En cuanto a los candidatos…

Mariano Rajoy. Hay que reconocer que no se le oía mal del todo. La mala calidad de sonido en el debate no estaba haciendo demasiados estragos en su voz. Si acaso se percibían los pequeños ruidos de gesticulación o titubeos típicos en él más amplificados de lo habitual.

Pablo Iglesias era el único en todo el plató con los micrófonos centrados en el pecho. Si Iglesias hubiera estado en medio o fuera una persona con menos control sobre su lenguaje no verbal esto hubiera sido un problema, pero afortunadamente, en ningún caso ladeó demasiado la cabeza, por lo que su voz se mantuvo constante sobre el micrófono.

Albert Rivera llenaba bastante bien el espectro de los micrófonos. A pesar de girarse completamente hacia sus interlocutores la intensidad y presencia de su voz se mantenía estable porque tenía dos micrófonos. No obstante, la mala calidad de sonido y los ruidos afectaban a su voz más que al resto.

Pedro Sánchez tenía una voz más grave que el resto de sus compañeros y tenía algo más de presencia, algo que es de agradecer en casos donde la no hay una buena calidad de sonido. Con un compresor y expansor su voz hubiera lucido mucho mejor.

En cuanto a los periodistas…

Pedro Piqueras era el moderador con la voz más desfavorecida por la mala calidad de sonido en el debate. Sus defectos de pronunciación y una voz apagada no le permitía brillar bien en sus intervenciones.

Ana Blanco, gracias a su capacidad para colocar la voz, sonaba mejor que ninguno. Su voz estaba bien proyectada sobre el micrófono y se le entendía perfectamente, a pesar del sonido deficiente.

Las palabras de Vicente Vallés se notaban claras, pero tenían cierta falta de graves que se podría haber resuelto con una buena ecualización.

Lo que sucedió en otros debates electorales

1993, González-Aznar

Los candidatos tenían un micrófono lavalier y un micrófono de cañón de apoyo en la mesa. Una de las grandes ventajas de los equipos antiguos es que por su propia naturaleza analógica ya daban cierto cuerpo a las voces. No tengo la grabación original, por lo que no puedo saber si la compresión que se oye  en los archivos proviene de la postproducción o bien era original de aquel momento. En cualquier caso, aquel debate estaba respaldado por los micrófonos y compresores analógicos de los años noventa. Las voces tenían mucha presencia. Tenían una buena compresión, propia de los aparatos analógicos de aquellos tiempos. Según en qué momentos apenas se notaba la reverberancia, en especial cuando hablaban con menos intensidad. Sus voces eran más cálidas y se apreciaban más compactas, como cualquier pieza de sonido de aquellos tiempos.

2008, Zapatero-Rajoy

Aquí ya podíamos oír ruido de fondo, aunque no tanto como en éste último de 2016. Había demasiada reverberancia. La presencia de la voz dejaba que desear, pero era algo mejor que en el debate de 2016. Ambos candidatos, del mismo modo, tenían dos micrófonos cada uno. Cabe destacar que las limitaciones tecnológicas de ese momento, (veíamos la televisión en analógico) hacía que los defectos del sonido no fueran tan evidentes en los aparatos de televisión.

2011, Rubalcaba-Rajoy

Es el debate mejor sonorizado en toda la historia, con diferencia. Aquí ya disfrutábamos de la calidad digital de la TDT y no sólo eso, además, los micrófonos estaban trabajando muy bien. Ambos candidatos tenían dos lavalier en la solapa y un micrófono con una cápsula más grande en la corbata. Consideremos que sólo había tres personas en el plató, con lo que podemos entender que hubiera menos posibilidades de ruidos de fondo.

Tenían una buena ecualización, los graves estaban realzados, pero controlados y las voces de ambos candidatos gozaban de una buena compresión.

2015, Sánchez-Rajoy

El principal defecto que veo en esta grabación es la ecualización. Las voces apenas tienen cuerpo. Tenían una puerta de ruido que estaba trabajando con bastante amplitud, yo diría que en algunos momentos de manera bastante agresiva. Se nota compresión en las voces, quizá demasiado.

2015, Iglesias-Sánchez-Rivera-Sáenz de Santamaría

El debate a cuatro de ese año, ya tenía una sonorización parecida al debate de 2016, aunque la relación señal ruido aún era mejor. Por un lado me parece lógico que haya más ruido porque había el doble de micrófonos, pero por otra parte, contamos con procesos dinámicos avanzados para paliar esos inconvenientes. Cabe destacar que había micrófonos de apoyo colgando del techo, encima de cada candidato.

¿Realmente se podía haber evitado el desastre sonoro?

Sí, era evitable. En mi opinión había dos alternativas:

La primera idea para mejorar el sonido, ya la hemos comentado, hubiera sido un micrófono de diadema y los de lavalier ocultos, de apoyo, por lo que pudiera haber pasado. Algunos opinarán que es demasiado riesgo y que si falla el micrófono de diadema uno de los candidatos podría quedarse sólo con los de lavalier. Sabemos que los micrófonos fallan, pero quizá no tanto, y el hecho de que en un caso extremo un candidato se quede con sonido de lavalier es un riesgo que estaría dispuesto a asumir a cambio de un sonido completamente limpio el resto de la noche. Después de todo, si el compresor está bien ajustado, no debería notarse demasiado. Además, ahora tendríamos tres micrófonos redundando el sonido de cada candidato.

La segunda propuesta es igualmente interesante, aunque sí que es cierto que hubiéramos necesitado de unos cuantos equipos más.

Si hubiera tenido un superior que me hubiera obligado a microfonar a los candidatos con lavaliers, (cosa que no me extrañaría), hubiera optado por una cadena de audio un poco más compleja, pero muy efectiva. En realidad es algo muy sencillo, nada que se no se haya visto ya, aunque sí algo más voluminoso. Mi cadena de audio para ese caso impuesto hubiera sido:

Micrófono > Petaca > Receptor > previo de micrófono > EQ > compresor > limitador > a mesa.

Esta cadena para cada uno de los micrófonos, en este caso repetido 17 veces.

Es sencilla, pero muy voluminosa, porque nos hubiéramos tenido que proveer de un rack con 20 receptores, 20 previos, 20 compresores… Pero el resultado hubiera sido mejor.

Cada micrófono hubiera tenido su propio proceso dinámico, (compresor y puerta de ruido), hubiera cortado el sonido durante el tiempo que los micrófonos no hubieran hecho falta, que fue de media, el 90% del tiempo en cada uno.

Insisto, ignoro las circunstancias en las que se montó el equipo de sonido, con lo que estoy seguro de que los técnicos lo hicieron lo mejor que pudieron.

Yo no hubiera escatimado en medios. Después de todo se trataba del gran debate del año.

Está claro que esto tiene sus matices y hubiera requerido de unas pruebas previas bastante amplias, para ajustar bien los expansores y las puertas de ruido, para evitar que se perdiera ni una sola palabra de cada candidato o periodista.

Conclusión: el debate electoral suspende en sonido

Hemos asistido a un debate entre los cuatro candidatos a presidente del Estado. La mayoría del peso en el mensaje estaba en el sonido. El debate cuenta con el apoyo y los medios técnicos de los tres grupos de televisión más grandes de España. Era un evento complejo y delicado desde todos los puntos de vista, pero especialmente en el aspecto del sonido.

No existe justificación para que las cadenas de televisión, los coordinadores y todo el equipo del que ha dependido esta emisión no hayan puesto los mejores medios y los mejores profesionales (además de los que estuvieron presentes, por supuesto), para hacer que el sonido del debate fuera, como mínimo, aceptable. En los créditos sólo vi el nombre de dos técnicos de sonido y en mi opinión debería haber habido al menos diez. Sin duda, por todo esto, el debate electoral suspende en sonido.

Era un evento importante para los españoles. Sólo se han celebrado cinco debates en la historia de nuestra democracia y por eso debían disponerse los mejores equipos técnicos y humanos para conseguir el mejor sonido posible. Lo peor de todo es que eran errores básicos que se podían haber subsanado con pequeños procesos dinámicos, con recursos que cualquier televisión, en este caso grupos de televisión, tienen a su alcance.

Quizá, como en la política, vaya siendo hora de revisar el sonido, para que en el próximo debate podamos disfrutar de un sonido que haga justicia a la importancia del evento, para que podamos tener el sonido que candidatos y espectadores se merecen.

La verdadera conclusión de todo esto es que al final el sonido parece no importar, cuando en realidad es lo más relevante. Se destinan millones de euros a los recursos de imagen, pero se limita cada vez más el presupuesto en sonido. No hay más que ver los créditos finales para ver cuántas personas había dedicadas a las cámaras y la imagen en general y cuántas personas para el sonido. Cuando se destina poco dinero al sonido pasan estas cosas. En realidad no es algo que pase desapercibido. El espectador no sabe de sonido, pero sí que se da cuenta cuando algo suena mal.

El sonido siempre se resiente, no sólo en el debate, sino en general.

No es sólo este el caso…

El sonido parece que no importa, cuando el mensaje siempre está en el sonido. tweet

Los mejores momentos sonoros del debate

0´00”: Ya desde el inicio supimos que el debate no comenzó a tiempo, porque cuando todas las cadenas conectaron no había nada en su sitio y se oía a la realizadora intentando poner orden el plató. Tuvieron que transcurrir siete minutos más para poder asistir al verdadero comienzo del debate. Lo interesante de esta escena es el sonido en sí. Con las imágenes únicamente no se pudo apreciar la tensión del comienzo, como con el sonido.

1´35”: Entra el sonido del debate en directo y enseguida notamos el exceso de ruido de fondo que nos acompañará durante toda la emisión.

1´54”: Ana Blanco saluda a los candidatos y éstos responden desde la lejanía, porque los niveles de los micrófonos estaban muy bajos en ese momento.

4´07”: Comienza la intervención Pablo Iglesias y enseguida se nota la falta de presencia, la distancia considerable entre la voz del ponente y el micrófono.

4´15”: Albert Rivera interviene y parece que los micrófonos le favorecen un poco más en estos primeros segundos. Lo mismo ocurre con Sánchez y Rajoy.

4´59”: Comienzan las primeras interferencias. Inexplicablemente, las petacas no llegan bien a los receptores y fallan. Parece que el fallo sólo persiste durante algunos minutos. Lo curioso es que las interferencias se oyen sea quien sea quien esté hablando, por lo que, o fallaban todos los micrófonos o dejaron abierto el que estaba fallando. Este problema pudo ser algo fortuito, (a mí me ha pasado), o bien anularon el micrófono que daba problemas el resto de la emisión.

5´48”: El bandejazo. Se oye un fuerte golpe metálico. Se trataba de una bandeja que cayó al suelo.

5´55”: Interviene Pablo Iglesias mientras se oyen susurros y murmuraciones, probablemente de los mediadores que estaban intercambiando información.

6´18”: Rajoy hace su disertación no exento de las murmuraciones de Rivera, lo que se convierte en un discurso manchado de voces fantasma.

6´49”: Lo mismo le ocurre a Pablo Iglesias.

7´10”: Rajoy se ve afectado igualmente por las interferencias de micrófono.

7´30”: Vallés y Sánchez también se ven afectados por las interferencias de unos micrófonos que no parecen estar rindiendo adecuadamente. Recordemos que el evento se celebra en un pabellón, con el techo alto y con la posibilidad de tener los receptores de las petacas a no más de 10 metros de distancia.

7´52”: Continúan las murmuraciones a micrófono abierto. Parece que nadie les ha avisado aún de que sus voces se oyen casi con tanta presencia como la de los candidatos.

7´58”: Continúan las interferencias y llegan a producir alguna interrupción en la voz de Pablo Iglesias.

7´55”: Ahora es Rivera quien interviene y su discurso se ve bañado en un mar de voces fantasma, en este caso, de Iglesias.

9´10”: Se abre una botella de agua que suena en todo su esplendor, ocupando todo el espectro sonoro de la emisión.

9´30”: Se producen esos incómodos momentos para los oyentes en los que hablan varias personas y no se entiende nada.

9´57”: Nuevos susurros por parte de los moderadores, esta vez se hacen aún más evidentes. Se oye incluso alguna risa, mientras Rajoy intenta ser creíble e intenso.

10´33”: Rajoy sigue hablando, mientras Sánchez le sigue replicando por debajo.

10´59”: Ahora es Iglesias, con Sánchez por debajo.

11´15”: Ahora habla Sánchez, con Iglesias por debajo. Ana Blanco estuvo muy hábil en ese momento e intenta aclararlo para que los espectadores puedan orientarse.

12´15”: Habla Rajoy acompañado de las réplicas de los otros.

12´30”: Sánchez habla con Iglesias metiendo sus palabras en medio.

13´09”: Piqueras interviene sin demasiada presencia en el micrófono.

13´13”: Se oyen las gesticulaciones de voz de Rajoy y su respiración. Siguen sucediéndose las réplicas de sus oponentes y los susurros, dificultando la inteligibilidad del mensaje del presidente en funciones.

14´10”: Despiden el debate.

14´30”: Sintonía de cierre de debate.

Posdata

Por favor, cambien la sintonía. Los años setenta quedaron atrás hace bastante tiempo. Esta es otra de las razones por las que el debate electoral suspende en sonido, pero no es mi campo.